31 de mayo de 2021

Nací en Córdoba, centro de la Argentina, hace 33 años. Vivo en Buenos Aires, capital de la Argentina, hace once.

Una pregunta existencial me recorre desde hace tiempo: ¿Soy latinoamericano? ¿Solo porque nací en la misma región geográfica? ¿O hay algo que subyace a eso? 

Porque Argentina es un país dentro de la región, pero no siempre en su Historia le gustó ese mote. Hay quienes dicen algo así como que tuvo que resignarse con ser latinoamericana, pero que llegó a tener niveles de riqueza similares a los del llamado “Primer Mundo”.

¿Qué es ser latinoamericano? 

Me siento latinoamericano, pero no tengo argumentos para responder con profundidad, aún estoy dando mis primeros pasos sobre mi identidad como tal.


Latinoamérica es una palabra que me resuena internamente. Y no sé porqué. En mi búsqueda por una explicación leo, escribo, pregunto, avanzo, retrocedo. Quiero enterarme de todo lo que pasa en la región. Tal vez así encuentre qué significa.

Me inventé un sitio para poder contar y pensar la región a través de historias y contenidos periodísticos.

Quiero que se convierta en una agencia de contenidos latinoamericanos, con pie en todas los países, siendo referencia para estudiantes, intelectuales, políticos y cualquier interesado en Latinoamérica.

Apenas voy por la etapa de ser un “proyecto” donde escribo y publico notas al respecto.


Buscando las historias detrás de la Historia latinoamericana, la semana pasada publiqué en La Tinta una entrevista a Natividad Llanquileo, cuyo nombre fue el primero en salir en el recuento de votos para la Convencional Constituyente de Chile de hace dos domingos atrás.

Mujer y mapuche, campesina y abogada.

Latinoamericana, me faltó decir.

Ocupará una de las 17 bancas -de las 155 en total- que se reservaron para los pueblos originarios en el cuerpo que reformará la Constitución pinochetista.

Dijo cosas hermosas. Como estas:

—Se va a terminar con una Constitución heredada de la dictadura, con todo lo que implicó, como la violación sistemática de los derechos humanos y los desaparecidos. Estamos terminando con una historia oscura de lo que nos ha tocado vivir como país. Es la primera vez que se elige democráticamente a quienes escriben esta Carta fundamental y eso implica una responsabilidad tremenda. Esperamos cambiar este modelo, que es discriminatorio, segregador y beneficia solo a unos pocos, mientras los demás seguimos mirando.

O estas:

—Cuando hablamos de plurinacionalidad, tiene que ver con una aceptación normativa de los pueblos y naciones que ya existían antes de la conformación del Estado, y que ya tenían sus formas de vida. Esa vida tiene que ser respetada. Esa es una de las principales demandas. 

Y finalmente…

—Es interesante lo que pasa a nivel regional, porque siempre que hay una demanda de los diferentes movimientos sociales, el Estado responde con represión, y esa no es la solución. En Chile, nos han reprimido muchos años, al pueblo mapuche lo siguen reprimiendo y sigue habiendo personas encarceladas. Pero, ¿es la solución la represión y la criminalización la respuesta que se da desde el Estado? Esa es la pregunta que hay que hacerse. La solución pasa por buscar formas políticas de cambiar las cosas. Pero para eso tenemos que estar de acuerdo, tratar de buscar puntos que nos junten y que no nos separen. Tenemos que reconocer que en la región existen pueblos originarios y que son parte, y que van a seguir siendo parte, les guste o no les guste. Vamos a estar ahí, vamos a incidir. No es que los pueblos originarios tengan que cambiar, es el Estado o la sociedad dominante la que tiene que cambiar. Porque nosotros no nos vamos a ir, vamos a seguir estando. El que llega de afuera se tiene que acomodar a quienes estaban antes. Ese es el mensaje. ¿Quién les dijo que el hecho de ser blancos o diferentes significa ser superior al otro? No puede ser.

Estamos en una etapa de nuestras vidas, a nivel regional, en la que las cosas tienen que cambiar. Yo no le pido al resto que sea mapuche, entonces, no me pida el resto de que yo sea de una forma distinta. Lo que tiene que regir es el respeto, el respeto de que el otro sea distinto. ¿Por qué me tienen que molestar? Existen naciones que son distintas a los Estados que se conformaron y que negaron la existencia de los pueblos originarios que ya existían, y por eso siempre va a existir la reclamación de que nosotros estábamos desde antes. Pero hoy día, se trata de coexistir en un espacio determinado, donde cada uno sea reconocido como sujeto de derechos. Somos personas y seres humanos que estamos aquí, tenemos nuestras formas y nuestras prioridades distintas. Somos pueblos que tenemos una forma distinta de ver la naturaleza, no como algo que hay que explotar, sobreexplotar y que beneficia a unos pocos. ¿A quién no le gustaría que las cosas pudieran cambiar?

Este cambio constitucional existe porque el pueblo se lo ganó. Nadie se lo regaló. El pueblo obligó a quienes tienen representación parlamentaria a que llegaran a un acuerdo. Y la gente espera que esto cambie, porque, si no, en cinco años, vamos a estar con un estallido social de nuevo.


Vi esta hermosa foto de Lula que habla mucho de la hermandad latinoamericana. El ex presidente dijo al diario inglés The Guardian que «Bolsonaro es un psicópata».


«Nadie puede asegurar que se van a producir cambios revolucionarios en América Latina hoy. Pero nadie puede asegurar tampoco que no se produzcan en cualquier momento en uno o varios países. Si uno analiza objetivamente la situación económica y social en algunos países, no puede tener la menor duda de que se trata de una situación explosiva. (…) Si a esos problemas no se les halla solución urgente -y el ALCA no es una solución, y la globalización neoliberal tampoco-, puede ocurrir más de una revolución en América Latina cuando menos se lo imagine Estados Unidos. Y no podrá culpar a nadie de promover esas revoluciones»

Palabras de Fidel Castro en 2006 -en el libro «Cien horas con Fidel», de Ignacio Ramonet-, pero bien podría ser de estos tiempos.

Algunas cosas que vi esta semana que pasó:

  • Colombia ya lleva un mes de protestas continuas, y se denuncian 67 víctimas fatales en manos de la policía y más de 300 desaparecidos.
  • México enfrenta un baño de sangre en la previa a las elecciones municipales del próximo domingo: ya van 88 políticxs asesinados.
  • Perú tuvo ayer su último debate presidencial de cara al balotaje entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori.
  • En República Dominicana hubo multitudinarias protestas para exigir la despenalización del aborto.

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