#2: el voto y la conquista

¡Hola!
Acá Mauricio, con la #2 Semilla de Mahís en un día luminoso para la región con la vuelta a la democracia -¡y de qué manera!- en Bolivia. Pero de eso voy a hablar al final. 
Antes de arrancar, muchas gracias a todxs los que están de ese lado de la pantalla y que luego de la #1 Semilla me transmitieron su buena onda, sugerencias y críticas constructivas. Y a quienes se sumen ahora, espero que les interese este viaje por el continente donde propongo, a través de historias y conversaciones, intentar resolver una pregunta muy básica y profunda a la vez: ¿Qué es Latinoamérica? 
Si te perdiste la primera Semilla o querés volver a leerla, podés encontrarla acá.  Y ahora, en esta edición, te propongo hacer un viaje histórico-político en el tiempo, hacia el futuro y al pasado. ¿Te interesa?


«El gigante dormido», de @bel_amat

A las urnas

Hay clima electoral en el continente.
Ayer Bolivia volvió a elegir al MAS de Evo Morales (te voy a dejar unos links interesantes al final), Chile tiene un plebiscito para reformar la Constitución el domingo próximo, en dos semanas Estados Unidos vota en las presidenciales y en noviembre Brasil tiene comicios municipales.
Espero pronto escribir una Semilla analizando todo lo que dejaron las elecciones en la región, pero ahora quiero pensar un poco la carrera a la Casa Blanca, porque creo que nunca el mundo estuvo tan en vilo, principalmente por todo lo que significó Trump como mandatario, y por el daño que puede seguir haciendo si es reelecto.
Para América Latina tampoco es una elección que pase desapercibida, si tenemos en cuenta que la gran mayoría de los países tienen una dependencia con Washington “media” o “alta” y que “la Administración Trump le ha dado un nuevo impulso al histórico expansionismo estadounidense en la región”, como señala este informe del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).
Y, justamente, para hablar del impacto de las elecciones estadounidenses en la región, me contacte por mail con Aníbal García Fernández, miembro de la CELAG y magíster y licenciado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

¿Existe un voto latino?
Unos 32 millones de latinos tienen derecho a votar en EE.UU. y pueden ser decisivos, ya que conforman la primera minoría. Sin embargo, hay que entender que no es un grupo homogéneo que vota en bloque, sino que la percepción de la política cambia si hablamos de, por ejemplo, los puertorriqueños que viven en Nueva York, los mexicanos en la frontera o los cubanos en Miami.
“Tanto Trump como Biden pretenden capitalizar el voto latino”, me escribió Anibal, y aseguró que uno de los problemas de la minoría “es su heterogeneidad”. 
De hecho, la estrategia electoral de ambos candidatos hacia los latinos fue distinta. Aníbal me contó que mientras el demócrata Biden prometió derogar todos los decretos referentes a migración firmados por Trump, el actual presidente aseguró que continuará extendiendo el muro fronterizo. Habrá que ver si esas posturas hacen mella en la elección, porque la migración ilegal es un tema de debate, aunque está solapado. “Es tema a debate pero matizado para no afectar la decisión de los que sí pueden votar.
A pesar de ello, Trump sí ha hecho referencia a la migración ilegal y no deja de mencionar la construcción del muro, pero también lo hace porque le habla al electorado blanco, que es su electorado fuerte”, me explicó Anibal, para quien la clave está en cómo vota el estado de California. Allí vive la mayor cantidad de inmigrantes, tanto que el 45,2% de la población de Los Ángeles es latina, poco más de seis millones de personas.

La mirada desde afuera
Ahora bien, ¿qué pasa puertas afuera de EE.UU.? Ya mencioné más arriba el nivel de dependencia histórica que existe en la región, a lo que se suman algunos movimientos de la Casa Blanca para seguir controlándonos, sobre todo porque “la presencia china les preocupa mucho”, como me dijo Anibal. Últimamente hubo una cadena de recientes acciones norteamericanas en esa línea: 

  1. La Iniciativa América Crece, que para Aníbal “pretende establecer la contraparte de la nueva ruta de la seda”.
  2. La designación de Mauricio Claver-Carone en el Banco Interamericano de Desarrollo (primer norteamericano en ser elegido al frente de la entidad), que “va en el sentido de quitarle espacio de inversión a China (…) y con ello lograrán amarrar una enorme cantidad de proyectos en infraestructura, que es donde China tiene más presencia en la región”.
  3. Y el apoyo a golpes de Estado como una vieja forma para controlar gobiernos opositores: “Ahí está el caso de Bolivia, pero también los intentos de desestabilización en Venezuela”, cerró Anibal.

Para terminar, le pregunté a Anibal qué se puede esperar para Latinoamérica del próximo gobierno de EE.UU., y esto respondió: 

  • Si gana Trump, la política que hemos visto en los últimos años continuará, o sea, una forma peculiar de gobernar en la que hay mucho en redes sociales de Trump, pero no todo se materializa. Una suerte de agresividad discursiva, pero con algunos contrapesos en el congreso y la justicia. Pero América Latina tiene también su propia lógica, el eje México-Argentina ha intentado salvar la integración latinoamericana, la presidencia de México en la CELAC también pretende fomentar la unidad. Está en puerta las elecciones en Bolivia (que fue ayer), Ecuador y Venezuela y esos casos son cruciales para EEUU. Desestabilización en Venezuela, y apoyos a candidatos de la derecha en Bolivia y Ecuador”.
  • De ganar Biden, podríamos esperar que las cosas cambien en forma pero no necesariamente en contenido. Tomando el caso migratorio, no hay que olvidar que fue Obama el que tuvo los registros de deportados más elevados, incluso más que Bush y que Trump. Obama comenzó con los intentos de desestabilización en Venezuela, así que tampoco es que haya muchos cambios. En este tipo de aspectos es importante mirar siempre las particularidades de los países latinoamericanos”.

Si estás manija con las elecciones yanquis…

  • …pero no sabías que el voto es indirecto, este video cortito te explica cómo funcionan las elecciones yanquis.
  • Este podcast español relata cómo fueron las campanas norteamericanas en los últimos 70 años.
  • Una y dos entrevistas del gran Hugo Alconada Mon en La Nación que intentan analizar qué impacto tuvo, tiene y tendrá el gobierno de Trump en política (y la sociedad).
  • La serie de Martín Schapiro en Cenital sobre estas eleciones.

Y si queres saber sobre la influencia norteamericana en la región…

  • Acá podes leer completo el informe de la CELAG con excelentes mapas e infografías sobre la dependencia latinoamericana con Trump. 
  • acá hay una recorrida histórica del intervencionismo de EE.UU. en América Latina. Es viejito, pero el mapa grafica increíblemente la obsesión yanqui por nuestro territorio.

«No se puede amar lo que no se conoce», de @diego_suarez_mendoza_

No fue un descubrimiento

Hace poco fue 12 de octubre, y el feriado fue la excusa que me llevó a preguntarme qué significó históricamente para Latinoamérica aquel día de hace 528 años. 
Mientras acá en Argentina pasó de ser el “Día de la Raza” (que aún se mantiene en varios países) al “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”; en Venezuela, por ejemplo, se recuerda como el “Día de la Resistencia Indígena”, y en España –nuestra tristemente célebre “Madre Patria”– se celebra el “Día de la Hispanidad”. 
Esta diferencia de nomenclatura refleja distintas miradas sobre lo que pasó cuando Cristóbal Colón desembarcó en lo que hoy se conoce como las islas Bahamas, y que en su llegada bautizó San Salvador, como si tuviera derecho de apropiarse de ellas.
Para intentar pensar mejor la fecha hablé con Juan Francisco Martínez Peria, Doctor en Historia (Universidad Pompeu Fabra), especialista en la historia del Caribe (principalmente de Haití) y docente en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), entre otros cargos y títulos.
Lo primero que hizo Juan Francisco fue recordarme el diario de viaje de Colón, donde el almirante genovés anotó algunas impresiones iniciales sobre los “indios descubiertos”, como las siguientes:

  • «Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vi más de una harto moza. Y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vi de edad de más de treinta años: muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras: los cabellos gruesos casi como sedas de cola de caballo, y cortos: los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos detrás que traen largos, que jamás cortan».
  • «Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy pronto dicen todo lo que les decía, y creo que ligeramente se harían cristianos: que me pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a Nuestro Señor, llevaré seis a V.A. [Vuestra Alteza] para que aprendan a hablar».

En un primer momento el encuentro “fue cordial y de sorpresa”, me señaló Juan Francisco, aunque Colón ya en sus escritos adelantaba cómo iba a ser el proceso que desatara su llegada. De hecho, Juan Francisco fue concluyente: “Acá no se descubrió nada. No fue un encuentro de culturas, fue una conquista y genocidio”. Y me apuntó que “la conquista tuvo de vocación la expropiación violenta de recursos y la imposición cultural”.
Apenas dos datos duros para dimensionar la gravedad de la conquista:

  1. Hacia el siglo XVI, la población originaria pasó de 90 a 11 millones de personas, según recoge el Atlas Histórico de América Latina publicado por la Universidad Nacional de Lanús.
  2. Y el 90% de la plata extraída en Perú fue apropiada por España, dice Inés Nercesian y Julieta Rostica en Todo lo que necesitás saber sobre América Latina.

Pero más allá de la efeméride, ¿qué significó la conquista para América Latina? Para nuestro historiador, 1492 desató un proceso de trascendencia mundial:

  • “Fue un acontecimiento global de enorme relevancia, con genocidio, epistemicidio y negación cultural, que implica un proceso de construcción de un sistema-mundo nuevo, un mundo moderno en el cual Europa se va a convertir en el centro».

Según su análisis –que yo comparto–, ese colonialismo fundado hace 500 años instauró en todo el mundo una lógica de centro-periferia que aún se reproduce, aunque ya el centro no esté en Europa sino en Estados Unidos. 
Además, el colonialismo penetró tanto en la región que hasta le generó un problema de identidad, ya que hay diferentes “capas geológicas de la experiencia colonial latinoamericana” de la cual es muy difícil librarse, como él me explicó: “Primero fue la conquista española, luego la  imposición económica británica, después el colonialismo cultural francés y, finalmente, el imperialismo político, económico y cultural norteamericano”.

¿Quiénes somos?
Entonces, es inevitable pensar América Latina sin el peso de la conquista y el colonialismo.
“Históricamente ha habido una crisis identitaria muy fuerte, porque la conquista nos generó una identidad partida, y sobre eso tenemos una gran diversidad”, dice Juan Francisco, lo que explica la diversidad de nombres que la región tuvo y tiene, tantos como las distintas maneras de llamar al 12 de octubre que hay: desde las “Indias Occidentales” y “América” –ambos coloniales–, pasando por “Nuestra América” de José Martí e “Indoamérica” de Víctor Raúl Haya de la Torre, a la actual propuesta del nombre originario de “Abya Ayala”.
“Estos nombres ponen en discusión quiénes somos, y el problema es que es muy difícil definir quiénes somos: somos una identidad en disputa, marcada por la violencia originaria y sistemática. Ese es el problema de fondo”, analiza Juan Francisco. 

  • ¿Qué es Latinoamérica, entonces, Juan Francisco? “América Latina es una realidad compleja. Así como es la región más desigual del mundo, marcada por la historia trágica, a la vez es una región donde hubo y hay una enorme creatividad cultural y fuertes movimientos sociales y políticos. No es una región solamente trazada por la dominación y el genocidio, sino también de luchas y resistencias. Es una región de utopías constantes, y por eso es tan conflictiva”.

Para cerrar, le pregunté a Juan Francisco cómo puede América Latina superar esa condición de dominación histórica, y esto me respondió:

  • “El camino pasa por la integración regional, que tiene que ser a todo nivel: política, económica, cultural y social. Una necesidad de autoconocimiento permanente. No se puede amar lo que no se conoce. Nuestros países se han construido unos a espaldas de otros, cuando en realidad tienen todo para considerarse hermanos. Es necesario un proceso profundo de descolonización, que contemple todas las dimensiones, y también un proceso de interculturalidad donde se pueda poner en un diálogo superador y creativo la diversidad cultural latinoamericana, sin negar a las culturas de los pueblos originarios y de los pueblos afro. Es posible a través del proceso de integración y de interculturalidad avanzar hacia lógicas emancipatorias”. 

Si querés investigar más sobre la conquista…

  • Durante nuestra charla, Juan Francisco me recomendó la película “También la lluvia”, cuya trama mezcla en Bolivia la recreación de la conquista americana para una producción de Hollywood con la protesta social que desató la Guerra del Agua en el 2000. La pude ver en esta página de Facebook sobre cine y música boliviana.
  • “Los cien nombres de América Latina”, de Miguel Rojas-Mix, y “Conflicto de representaciones: América Latina como lugar para la filosofía”, de José Santos Herceg (que se puede leer en su perfil de Academia.edu), son dos libros que me mencionó Juan Francisco para entender un poco más sobre la problemática de la identidad latinoamericana.
  • Y si querés una mirada española sobre el tema, esta cuenta de Twitter publica el diario de Colón y expone su visión sobre el “Nuevo Mundo”.

Para terminar esta #2 Semilla de Mahís, y a tono con los temas de los que hable, voy con recomendaciones bien históricas y políticas:

  • Seguí a Pablo Stefanoni en Twitter para entender mejor que nadie las elecciones de ayer en Bolivia y la vuelta del MAS al poder. 
  • “Chile en las barricadas” es una crónica de Daniel Alarcón para The New Yorker sobre el pulso social de las protestas del año pasado y cómo se vive la previa al plebiscito constitucional del domingo próximo.
  • Y este un clásico, pero ya que estamos… si todavía no lo hiciste, leé «Las venas abiertas de América Latina», de Eduardo Galeano. Si te parece muy tedioso, probá con los tres tomos de «Memoria del fuego», con relatos cortos. 

¡Gracias por leer!
Si te gusto este newsletter, hacelo circular. 
En la #3 Semilla vas a conocer la increíble historia de un buscador de sueños latinoamericanos.
¡Hasta el próximo envío!

Mauricio

2 comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *